¿Vivimos en el país que nos merecemos?

Vivimos en un país en el que la corrupción empapa hasta el tuétano a todas las instituciones desde la corona al más diminuto ayuntamiento pasando por el gobierno, todas y cada una de las comunidades autónomas, diputaciones, ayuntamientos, partidos políticos, sindicatos, judicatura, universidades,… En todas partes hay corruptos, y son demasiados.

Vivimos en un país en el que el paro está rozando ese límite a partir del cual el proyecto de estado, tal como está concebido, deja de ser sostenible. Los diferentes gobiernos centrales, autónomos y locales fríen a impuestos a los pocos privilegiados que seguimos pudiendo trabajar como mulas para mantener un estado con obesidad mórbida que debe adelgazar con urgencia eliminando tanto organismo inútil, tanto asesor innecesario, tanto funcionario ocioso y tanto privilegio político.

Vivimos en un país en el que la crisis y el paro está empujando más allá del umbral de la pobreza a demasiadas familias. En el que el número de niños mal alimentados crece alarmantemente cada día. En el que el número de familias sin una vivienda digna y sin ingresos para mantener unos mínimos de dignidad es cada vez mayor.

Vivimos en un país en el que los ricos se hacen millonarios mientras que los pobres se multiplican, en el que las diferencias sociales se incrementan, en el que miles de personas que nunca han trabajado en la empresa privada ni en ningún sitio fuera de los despachos de sus partidos se cruzan de brazos y se enriquecen mientras la miseria va invadiendo lenta e inexorablemente las calles del estado que ellos gobiernan.

Vivimos en un país en el que nuestros jóvenes, a los que hemos formado con un gran esfuerzo económico, se ven obligados a emigrar para que otros países se aprovechen de su valía a cambio de sueldos miserables.

Vivimos en un país en el que, por una extraña locura de política social, mientras nuestros parados y desahuciados no reciben ayudas después de haber cotizado durante años, llegan inmigrantes que, sin haber trabajado jamás en este país, reciben millones de euros en ayudas y subvenciones muy por encima de las precarias ayudas de los españoles en situación de pobreza.

Vivimos en un país que se jacta de democrático pero que demuestra cada día que la justicia no es igual para todos, que los pobres van a la cárcel por robar un trozo de pan mientras los ricos y los poderosos se libran de ella después de defraudar millones a las arcas públicas.

Vivimos en un país que se encoge de hombros ante el problema catalán, que hace oídos sordos al proceso de desmembramiento social y territorial del país, que mira para otro lado cuando el señor Mas y su clan de palmeros desobedece una orden directa del tribunal constitucional sin que pase nada por ello.

Vivimos en un país en el que los jueces y fiscales no son independientes: Unos porque no les dejan, otros porque no quieren o porque deben demasiados favores a los políticos que les eligen, que a su vez deben muchos favores a los banqueros que les financian. El caso es que el poder judicial está también corrompido hasta la médula y en unas condiciones en las que es imposible impartir justicia.

Vivimos en un país que está gobernado por unos inoperantes que siguen el dictado de la señora Merkel, que a su vez se beneficia de una España débil y pobre que consume productos alemanes sin poder hacer competencia a sus empresas y que tiene en España una fuente de mano de obra barata y bien formada.

Pero quizás vivimos en el país que nos merecemos porque, con todos los problemas que tenemos encima de la mesa, ninguno de ellos pequeño, nos ocupamos de la irrupción planificada y orquestada de personajes como el pequeño Nicolás sin darnos cuenta de que es una maniobra de los supuestamente perjudicados por él para distraer la atención de los problemas realmente graves.

Quizás vivimos en el país que nos merecemos porque no somos capaces de encontrar soluciones a nuestros problemas porque no es políticamente correcto tomar muchas de las medidas que habría que tomar: Eliminar las autonomías, las diputaciones, el senado, fusionar ayuntamientos, despedir a miles de asesores, enchironar a los chorizos de los partidos políticos, retirar las ayudas a la banca, retirar las subvenciones a quienes ni han cotizado nunca ni son españoles y dárselas a quienes llevan toda la vida pagando impuestos y atraviesan por una situación difícil, …

Quizás vivimos en el país que nos merecemos porque toleramos todos estos desmanes, porque no somos capaces de mirar más allá de la punta de nuestras narices, porque no echamos a los corruptos de la política, porque no denunciamos a los que no pagan impuestos, porque seguimos comprando productos a defraudadores y no a ciudadanos honrados, por ser clientes de los top manta, por intentar ahorrarnos el IVA, por exculpar a los defraudadores pensando que engañar a hacienda es un delito menor que no perjudica al resto de los ciudadanos…

Conozco a muchas personas que no se merecen la situación que atravesamos, pero por otro lado, de todo lo que he dicho hasta aquí, pocas cosas son opinables y seguimos sin reaccionar.

Hay un porcentaje creciente de la población que piensa que Podemos puede ser la salida a esta situación. Yo, sinceramente, no lo creo. Creo que van a ser tan corruptos como los de ahora en cuanto lleguen al poder y que las soluciones que proponen nos pueden llevar a abandonar por la vía rápida el camino de la democracia, pero esto si es opinable y es sólo una opinión personal.

La verdad es que de momento no hay alternativas reales a Podemos. Quizás UPyD y alguna coalición de partidos democráticos aún no contaminados (Ciudadanos, por ejemplo). Pero de momento no aparece esa alternativa a PP, PSOE, IU, CIU, etcétera ajena a la corrupción que muchos esperamos. Esa alternativa que nos de algo de esperanza en este momento tan complicado y que nos permita construir una nueva transición hacia algo mejor que lo que tenemos.

La verdad es que está difícil pero algunos seguimos esperando que se obre el milagro y que se cree una nueva realidad social en España basada en la justicia y la igualdad.

Economista, informático, aficionado a la lectura, escritura, fútbol, del At. Madrid, 'blogero' vocacional, amante de la naturaleza y de los animales, motero y emprendedor. Cosecha del 62.

2 thoughts on “¿Vivimos en el país que nos merecemos?

  1. Esta página que tienes es nueva, supongo? me impresiona, te la has currado mucho y aquí se puede iniciar debate como veo que tienes sitio, pero es tan complicado… hay tantas maneras de ver esta realidad como personas en el mundo, todos queremos un bien común para nosotros y los que nos rodean, eso creo, pero no está claro, seguiremos, ahora lo dejo aquí, felicidades por esta página y bicos!!!

    1. Sí. Tenía el blog y la web algo dispersos y lo he concentrado todo en el mismo sitio, además de cambiar a un estilo de blog que me gusta más.
      Lo cierto es que vivimos una situación en la que el diagnóstico lo compartimos casi todos pero lo de las soluciones ya es otra cosa… Cada uno ve las soluciones según sus creencias, su ideología y los datos que conoce y, aunque no me cabe duda que todos buscamos lo mismo, lo hacemos por caminos distintos. Vamos, como la vida misma, jajajaja.
      Gracias por leerme y por escribir comentarios en mi blog, Carola.
      Besos.

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