Pajín contra las farmacéuticas

La última ley sobre productos farmacéuticos genéricos y a la vez penúltima gilipollez del gobierno Zapatero es la culminación del mandato de esa ministra superpreparada, Leire Pajín que, bien por cuotas de igualdad, bien por agradecimiento de los favores prestados durante la última campaña electoral, se ganó un puesto en el gabinete.

El espíritu que inspira el real decreto es un atentado contra las multinacionales en aras de un mal entendido intervencionismo público en cualquier sector. Luego analizamos las medidas, que no tienen desperdicio pero, de entrada, vamos a plantear un asunto meridianamente claro. El prohibir la prescripción de medicamentos ‘de marca’ va a afectar gravemente a las cuentas de resultados de las multinacionales farmacéuticas. Eso, que no parece un problema para el socialismo a la antigua usanza, es realmente pan para hoy y hambre para mañana. La subvención de los medicamentos será menor con esta medida y, por tanto, supondrá un ahorro a corto plazo para las arcas públicas. Pero el deterioro que supondrá en los resultados de las farmacéuticas se traducirá inevitablemente en una disminución en la partida de investigación de estas empresas y en el encarecimiento de los productos a los que aún no les haya vencido la patente.

No hace falta recordar que la investigación de nuevos fármacos y de nuevas soluciones para problemas de salud tales como el Cáncer, el Alzheimer, la Diabetes, etcétera está hoy financiada por las empresas farmacéuticas que hoy vilipendia el gobierno Zapatero y su máximo exponente de inutilidad, la ministra Pajín. ¿Quién va a financiar ahora el I+D de las empresas farmacéuticas? ¿La Seguridad Social con los ahorros obtenidos con esta estúpida medida?
El ahorro que la ministra Pajín estima con esta medida es de ‘2000 millones de euros o incluso más’. Ignoro de dónde sale la cifra, pero no le otorgo la más mínima credibilidad, puesto que todas las estimaciones de este gobierno en puestos de trabajo, deuda exterior, endeudamiento neto, crecimiento, y demás, han sido sistemáticamente incumplidas e irrelaes. No me voy a creer, por tanto, tampoco esta cifra. Sería la primera vez que acertaran. Pero sea cual sea el ahorro, nos tenemos que plantear la pregunta clave. ¿A costa de qué?

Tengo pocos conocimientos químicos, pero la suficiente experiencia personal y en las carnes de familiares y amigos para afirmar, sin el menor género de duda, que no son lo mismo los medicamentos genéricos que los ‘de marca’. No. Podría referir varios casos de intolerancia a medicamentos genéricos. Podría referir casos de enfermedades crónicas controladas (hipertensión, gastroenteritis, colesterol alto, etcétera) que sufren un cambio radical y se descontrolan por completo al sustituir los medicamentos que se estaban tomando por otros genéricos con el mismo principio activo. Si, el principio activo es el mismo, pero en un medicamento además del principio activo influyen los excipientes, la forma de elaboración (temperaturas, condiciones ambientales, si se administran en cápsulas, comprimidos, efervescentes, sobres, …) Este tipo de factores, muy estudiados por las farmacéuticas que descubren los medicamentos, son obviados por los laboratorios que elaboran los genéricos. Copian el principio activo y listo.
Puede que la ministra Pajín y su estúpido gabinete pretenda matar con pseudo-medicamentos a todos los enfermos crónicos de este país y así conseguir un ahorro en medicamentos.

Lo de crear conjuntos de medicamentos homogéneos para ponerle el menor precio de referencia posible es un intervencionismo de tal calado que raya lo esperpéntico. ¿Por qué no crean también grupos homogéneos de coches, móviles, ordenadores o libros de texto y obligan a todas las empresas de esos sectores a rebajar los precios un 15% para conseguir un ahorro en los coches oficiales, los móviles de empresas públicas y los ordenadores y los libros de texto para las escuelas? Es exactamente lo mismo.

Además afirma Pajín que con esta medida se potencia la sostenibilidad del sistema sanitario, algo necesario para mantener la calidad de la prestación sanitaria española. ¿Han evaluado el coste de adaptación a los nuevos medicamentos de los enfermos crónicos? ¿Alguien se cree que con esta medida se está reflotando el sistema sanitario? ¿En serio?
Por otra parte, las competencias sanitarias están cedidas a las comunidades autónomas. ¿Se cree Pajín que las comunidades autónomas la van a hacer caso y van a aplicar sus medidas salvadoras? ¿O es otra patata caliente que el gobierno Zapatero deja al próximo gobierno? ¿Son estas las medidas por las que las elecciones no se podían celebrar antes del 20 de noviembre?
La sostenibilidad del sistema sanitario pasa, como la del país en sí mismo, por la creación de nuevos puestos de trabajo para que aumente el número de empresas y trabajadores que cotizan a la Seguridad Social. Esa es la forma. Lo demás son paños calientes para no afrontar la realidad que cada día les explota en las narices.

El único consuelo que nos queda es que esto toca a su fin y no tendremos que aguantar muchas estupideces más. Al menos por el momento.

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Economista, informático, aficionado a la lectura, escritura, fútbol, del At. Madrid, 'blogero' vocacional, amante de la naturaleza y de los animales, motero y emprendedor. Cosecha del 62.

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