La inutilidad del Senado

Lo que cuesta mantener el Senado.

Sin tener en cuenta otras dietas y gastos de representación, ni los complementos en razón del cargo, un senador normal y corriente cobra 2.813,91€ al mes, más una indemnización de 869,09€ a los senadores por Madrid y de 1.822,38€ a los senadores de otras provincias para afrontar los gastos de manutención y alojamiento que origine la cámara. Adicionalmente reciben una tarjeta-taxi con hasta 3.000€ anuales de crédito.
Por tanto, cada senador por Madrid cobra al mes 3.700€, mientras que los de provincias cobran al mes 4.654,29€. Teniendo en cuenta el número de senadores y la tarjeta taxi, lo que cobran el total de senadores asciende a unos 18,3 millones de euros (15.245.500 de sueldo más complementos). Añadamos el coste de la seguridad social, y sólo los senadores nos salen por unos 23 millones de euros. Además del personal administrativo de la cámara, etcétera.
Un senador medio cobra 58.850 euros al año, según la propia web del senado: http://www.senado.es/legis9/senadores/index.html.

También trabajan en el senado unos 250 funcionarios. Supongamos un sueldo medio de 1.500 euros mensuales, lo cual daría en sueldos un coste de 6,5 millones de euros.
Por tanto, el coste en salarios sería de unos 29,5 millones de euros, según mis cálculos y detallado en el cuadro adjunto:

Madrid
Provincias
Presidente
Vicepresid.
Secretarios
Portavoces
Port. Adj.
Funcionario
Sueldo
2.381,91
2.381,91
2.381,91
2.381,91
2.381,91
2.381,91
2.381,91
1.500,00
Complem.
869,09
1.822,38
1.822,38
1.822,38
1.822,38
1.822,38
1.822,38
0,00
Cargo
0,00
0,00
7.538,00
3.950,00
3.460,00
2.667,48
2.087,00
0,00
Total mes
3.251,00
4.204,29
11.742,29
8.154,29
7.664,29
6.871,77
6.291,29
1.500,00
Anual
45.514,00
58.860,06
164.392,06
114.160,06
107.300,06
96.204,78
88.078,06
21.000,00
Tarjeta taxi
3.000,00
3.000,00
3.000,00
3.000,00
3.000,00
3.000,00
3.000,00
0,00
TOTAL AÑO
48.514,00
61.860,06
167.392,06
117.160,06
110.300,06
99.204,78
91.078,06
21.000,00
Nº Empleados
10,00
250,00
1,00
2,00
4,00
6,00
13,00
250,00
TTL. SUELDOS
485.140,00
15.465.015,00
167.392,06
234.320,12
441.200,24
595.228,68
1.184.014,78
5.250.000,00
23.822.310,88
S.S.Empresa
114.493,04
3.649.743,54
39.504,53
55.299,55
104.123,26
140.473,97
279.427,49
1.239.000,00
5.622.065,37
COSTE TOTAL
599.633,04
19.114.758,54
206.896,59
289.619,67
545.323,50
735.702,65
1.463.442,27
6.489.000,00
29.444.376,25
Además, según esa propia web, se da una subvención a los partidos de unos 6 millones de euros.

En lo que respecta a las indemnizaciones por cese de la actividad parlamentaria y las pensiones de los ex-senadores, la página web no es tan clara como en el sueldo, pero si hacemos caso a la noticia que publicó La Razón (http://www.larazon.es/noticia/2396-114-000-euros-al-mes-en-pensiones-para-ex-parlamentarios) de los 114.000 euros mensuales, supongamos que 50.000 correspondan al Senado. Nos salen otros 600.000 euros anuales.
Añadimos otros 120.000 euros que cuesta la traducción simultánea al catalán, euskera y gallego (http://www.elconfidencial.com/espana/senado-traduccion-simultanea-catalan-euskera-gallego-20100428.html).

No me salen de ninguna manera los 3.500 millones de euros que se publican en algunas  páginas web en contra del senado, pero teniendo en cuenta que sólo sumando los sueldos, gastos, pensiones y alguna que otra chuminada más, ya vamos por más de los 36 millones de euros, a lo que habría que añadir gastos de material, seguridad, mantenimiento del edificio y un largo etcétera.

Por poner una cifra sin concreción ninguna, yo diría que el mantenimiento de la Cámara alta tiene un coste de unos 75 millones de euros al año pero, excepto los 36 ya justificados, la cifra es una pura especulación. No son los 3.500 millones anuales que nos cuentan, pero no es una cifra nada despreciable por realizar unas funciones cuestionadas que ahora analizamos.

Funciones del senado español.

Las funciones del senado español, según su propia web (http://www.senado.es/funciones/index.html), se resumen en cuatro puntos:
  •          De integración territorial
  •          Legislativa
  •          De control e impulso político
  •          De control de la política exterior


Analizando la primera de ellas, la de integración territorial, el Senado debe autorizar los acuerdos de cooperación entre comunidades, hacerse cargo del fondo de compensación interterritorial, velar porque las comunidades cumplan sus obligaciones constitucionales y legales y apreciar la necesidad de dictar leyes para armonizar lo relativo a comunidades autónomas.
Si hacemos balance de los últimos años, la mayoría de estas funciones no se están realizando, ya que está siendo el Tribunal constitucional quien dilucida estas cuestiones. Además las autonomías están haciendo lo que les viene en gana. Las funciones del Senado en este aspecto, su principal motivador, están siendo insuficientes y escasas, o en la mayoría de los casos, nulas. Desde luego, no está ejerciendo el control que le otorga la Constitución española.

En lo que respecta a su función legislativa, es mucho más ineficaz que en el caso anterior. El Senado no puede iniciar leyes, sólo se inician en el Congreso. Puede poner veto o introducir enmiendas, pero en el caso del veto, la ley vuelve de nuevo al Congreso, que la puede aprobar por mayoría absoluta pese al veto del Senado. Se me antoja un control legislativo muy ambiguo y sin poder ninguno.

En cuanto a las labores de control político sobre el gobierno, la posibilidad de hacer comparecer al gobierno y de interpelarlo o de iniciar investigaciones, es una función que se encuentra duplicada, ya que el Congreso también puede hacerlo, solo que en el Senado, la repercusión mediática de estas comparecencias es mucho menor y, por tanto, mucho menos útil.

En el caso de control sobre la política exterior es donde el Senado, en principio, tiene una mayor importancia ya que debe ratificar los acuerdos de política exterior en teórica igualdad con el Congreso. Pero la misma importancia que se le da aquí, diciendo que si no hay acuerdo se nombrará una comisión mixta entre Congreso y Senado, se le retira posteriormente cuando señala que, en caso de seguir sin acuerdo, decidirá el Congreso por mayoría absoluta.

En definitiva, cuatro funciones que, además de escasas se me antojan estériles para justificar el coste que tiene mantener dos cámaras en este formato en tiempos de crisis. Por tanto, y sin lugar a dudas, estoy plenamente a favor de votar en blanco al Senado en las próximas elecciones.

La importancia del voto en blanco.

Aunque la importancia del voto en blanco en unas elecciones es cuestionada por muchos, y por mí mismo en el caso del Congreso, creo que el caso del Senado es distinto.
A nadie, y tampoco a nuestros políticos, se le escapa que hay un movimiento popular creciente que se está cuestionando la utilidad del Senado, igual que ocurre con la ley D’Hont aplicada sobre circunscripciones múltiples que tenemos como ley electoral en España, que sobre la utilidad de las Diputaciones provinciales y cabildos insulares o sobre las propias comunidades autónomas o al menos gran parte de sus competencias.

Puesto que asumo que todo el mundo es consciente de esta preocupación ciudadana, incluidos nuestros ineptos políticos, creo que la única forma de hacer ver el apoyo masivo a esta idea en nuestra sociedad es votar masivamente en blanco en las elecciones al Senado. Si la abstención se mantiene en las cifras habituales y los votos al Congreso también, de repente encontrar en unas elecciones que un 20%, un 25% o, por qué no soñar, más de un 50% de los ciudadanos han votado en blanco al Senado, las interpretaciones de los políticos solo pueden ser de dos tipos:
1.- La gente no quiere el Senado y por eso ha votado en blanco mientras que al Congreso no lo ha hecho.
2.- La gente no tiene interés ninguno en la cámara alta. Por tanto, es que no cree que sea útil.

En cualquiera de las dos interpretaciones, el parlamento resultante de las elecciones tendrá claro que hay que hacer algo y que, si modifica la Constitución para eliminar el Senado y tener una única cámara de representantes estará dando satisfacción a un porcentaje alto del electorado.
Por tanto, estando claramente a favor de la eliminación del Senado, me uno a la petición y a la propuesta de votar en blanco al Senado en las elecciones del 20-N (que la fecha manda carajo).

De las diputaciones provinciales, cabildos insulares y de las demás competencias duplicadas, ya hablaremos en otro momento.

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Economista, informático, aficionado a la lectura, escritura, fútbol, del At. Madrid, 'blogero' vocacional, amante de la naturaleza y de los animales, motero y emprendedor. Cosecha del 62.

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